miércoles, 1 de abril de 2009

Ulises y El bala perdida 5 (práctica de tiro)

El bala perdida me llevó a otra casita del pueblo. La casita del viejo se veía grande en comparación con la casita a la que me llevó el bala perdida, seguro el viejo vivía en la casa del mayordomo del pueblo.
La casita estaba llena de cajas (eran cuatro cajas grandes, para ser exactos) y apenas había espacio para el bala perdida y yo parados. El bala perdida abrió la primera caja (la más pequeña) y me dijo -Elige la que más te guste-, la caja estaba llena de armas de diversos tipos -Si me vas a ayudar, no basta con que me digas donde están los extranjeros, tendrás que cubrir mis espaldas.
Revisé las armas una por una aparentando saber lo que hacía, y al final me decidí por un revolver de cañón largo. El bala perdida asintió suavemente y abrió la segunda caja, que estaba llena de municiones de varios tipos.
-Puedes elegir las balas también... -sentí el color subir por mi cara lentamente, y el bala perdida se dió cuenta. En vez de reirse como lo hubiera hecho si hubiera estado el viejo, dijo -no importa si no sabes tirar, es mejor aprender que tirar balas perdidas.
El bala perdida me enseño desde las partes de un arma y su funcionamiento hasta como tirar. Más bien, de como tirar sólo me dió un consejo:
-Apuntar un arma es como apuntar como el dedo, así de facil. Practica y cuando sientas que puedes tirar una hoja de un árbol sin tirar una rama, saldrémos en busca del primero.
Poco a poco fui gastando las balas y pasaron tres semanas antes de que le dijera al bala perdida que estaba listo.

1 comentario:

Alberto de Morcef dijo...

repites muchas palabras...como casita, busca sinonimos