miércoles, 2 de septiembre de 2009

Ulises y el bala perdida (Francotirador)

Desde el campanario de la iglesia se alcanzaba a ver la plaza donde el candidato a presidente, el mexicano que no vivìa en mèxico, hacìa su apariciòn pùblica. Josè Luis Matamoros hacìa la inauguraciòn de la renovaciòn de la plaza principal frente al ayuntamiento de San Roque.
El francotirador sostenìa su rifle en posiciòn de disparar, esperaba que terminara el discurso para disparar durante el aplauso, serìa una muerte muy poètica. mientras esperaba tomò un largo trago de tequila de su ànfora de piel con decorado de plata. El francotirador traìa un traje de etiqueta de los que se usaban en clubes de fumadores, sin el saco, puesto que era la una de la tarde y el sol quemaba igual que a medio dìa.
Otro trago y el discurso de Matamoros termina. El presidente municipal pasa al estrado y pide un aplauso para el polìtico. El franco tirador apunta al centro de la tarima, donde Matamoros levanta los brazos con una sonrisa amplia en la cara. El dedo se desliza al gatillo, el objetivo està bastante lejos, pero èl ha practicado bien, no fallarà.
El aplauso se va apagando y siente el metal caliente en la cabeza. El aplauso se detiene. El francotirador agachado deja el arma y mira hacia arriba. El bala perdida le apunta con su pistola de mango blanco y yo miraba desde la escalera.
-No puedes matarlo. Ese hombre es mìo.
La frase sonò mucho màs amenazadora en ese momento.

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