-Así que lo que se propone usted señor Rivera, es que Don Pedro, aqui presente, se vengue de sus acreedores...-La menera de exponer las cosas que tenía el viejo me hacía sentir como la víbora que invita al pecado; en cierta forma lo era.
-Pues sí, siendo Pedro parte de mi familia... bueno, mi única familia, quiero que mejore su vida.
-¿Y crees que la venganza es una buena forma de arreglar la vida de alguien?- El bala perdida se sonreía muy felizmente, mientras que el viejo se llevó la mano a los labios tapándose la boca.
-A mi me parece que todos deberían tener lo que se merecen, y los bandidos que le hicieron... -me quedé callado buscando las palabras apropiadas en silencio, pero no había manera de decir los hechos suavemente- tú sabes a quienes me refiero. Esos canallas tienen vidas muy buenas, que definitivamente no se merecen.
El bala perdida pareció satisfecho con la respuesta, así que se cruzó de brazos y miró al viejo. Yo no sabía que seguiría, así que esperé. El viejo fue el que rompió el silencio con un aire divertido.
-A mi me parece una gran idea.
Yo me relajé, y el bala perdida se dio la vuelta.
-Pero primero, tengo que contarte una historia -prosiguió el viejo cambiando su expresión por una muy seria.
Un xolochcuintle estaba trepado en la montaña de noche, muriendose de frío. Un lobo se acercó al animal y le dijo:
-Si tienes frío puedes acercarte a mí, yo te calentaré con mi pelaje.
-Gracias, Señor lobo -dijo el xolochcuintle-, pero prefiero mantener conmigo mi frío y mi pellejo.
El viejo se quedó callado, mirandome (si es que se puede usar esa palabra) con sus cuencas vacias.
-Es una historia muy interesante, pero no entiendo que tiene que ver con mi empeño en ayudar a Pedro.
-Yo no dije que tuviera algo que ver con eso -contestó el viejo visiblemente feliz.
-Él sólo dijo que te contaría una historia -en ese momento el bala perdida y el viejo soltaron la carcajada que se estaban aguantando.
Que se burlaran de mi me hizo sentir como un niño pequeño, pero de menos me sentí más cómodo de ahí en adelante.